Asahi Linux se pasa a la GPL para frenar el expolio
Copiaron su código sin citarlo y lo maquillaron con IA. El caso puede reabrir el debate sobre qué licencia protege de verdad el trabajo comunitario.
El equipo de Asahi Linux, el proyecto que lleva Linux a los ordenadores de Apple con chip propio, va a cambiar la licencia de todo su código. Pasará de la licencia MIT, muy permisiva, a la GNU General Public License versión 2 o posterior. El motivo, según su último informe de progreso, recogido por LWN.net, es que alguien ha intentado quedarse con su trabajo.
Qué ha pasado
Los desarrolladores explican que hace un tiempo detectaron «múltiples intentos de aprovechar nuestra licencia permisiva para secuestrar nuestro trabajo». Según el informe, quienes lo hacían buscaban directamente sustituir al proyecto y «monetizar de forma agresiva Linux en Apple Silicon».
En los casos más extremos, cuentan, se tomaba código de funciones todavía en desarrollo directamente de los forks personales de los desarrolladores. Ese código se publicaba sin atribución o se reescribía «de forma chapucera» con ayuda de modelos de lenguaje para ocultar de dónde salía.
El informe no nombra a nadie. Tampoco detalla cuántos intentos hubo, cuándo empezaron ni qué productos o servicios salieron de ellos.
Por qué la licencia importa
La licencia MIT permite reutilizar, modificar y redistribuir el código casi sin condiciones, también dentro de productos cerrados. El propio equipo lo reconoce: la licencia MIT «permite esto explícitamente y no tiene excepciones que protejan frente a actores de mala fe».
La GPL es una licencia copyleft. Quien distribuya una obra derivada del código tiene que hacerlo bajo la misma licencia y con su código fuente disponible. La GPL no impide ganar dinero con el software, pero sí impide cerrarlo: lo que se construya encima tiene que volver a la comunidad en las mismas condiciones.
Por eso, explica el equipo, ha tomado la «difícil decisión» de iniciar la transición de todos sus repositorios. A partir de ahora, todo el código de Asahi Linux se publicará únicamente bajo licencias copyleft fuertes. El informe cierra el anuncio con una frase: «Quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla».
El lado incómodo del código abierto
El caso pone sobre la mesa una tensión de fondo en el software libre. Las licencias permisivas facilitan que el código se use en todas partes. También permiten que un tercero aproveche años de trabajo voluntario, lo envuelva en un producto y compita con la comunidad que lo hizo posible sin devolverle nada.
El uso de modelos de lenguaje para reescribir código y borrar su rastro añade otra capa al problema. Si basta con pasar el código por una IA para disimular su origen, la atribución, que es casi lo único que exige una licencia permisiva, queda en papel mojado.
El informe no aclara cómo afectará el cambio al código ya publicado bajo MIT, ni cuánto tiempo llevará completar la transición. Tampoco explica qué piensa hacer el equipo si vuelve a encontrar su código reescrito con IA bajo la nueva licencia. Lo que sí deja claro es el mensaje: el trabajo de la comunidad seguirá siendo libre, pero no gratis para quien quiera cerrarlo.
Fuente: LWN.net
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