Barcos ligados a Irán merodean sobre cables de internet
Irak, Kuwait, Baréin y Catar solo se conectan al mundo por cables que cruzan Ormuz. Unos pocos cortes podrían dejarlos aislados.
Varios barcos vinculados a Irán han pasado días a la deriva justo encima de cables submarinos de internet en el golfo de Omán, cerca del estrecho de Ormuz. Según la empresa de inteligencia marítima Windward, citada por el Financial Times y recogida por Ars Technica, el patrón encaja con alguien que está cartografiando las rutas de los cables o colocando cargas o minas sobre ellos. Llega después de que mandos de la Guardia Revolucionaria iraní advirtieran de que podrían atacar esa infraestructura si Estados Unidos vuelve a bombardear el país.
Qué se ha visto en el agua
Windward siguió en octubre los movimientos de tres petroleros sancionados y un pesquero iraní cerca de los principales cables de la zona. Con datos de seguimiento de buques e imágenes por satélite, la empresa vio cómo reducían la velocidad y daban vueltas sobre varios cables. Algunos, además, «se apagaron»: desconectaron el transpondedor AIS, el sistema que emite la posición del barco y que normalmente permanece encendido.
En una entrada de su blog del 26 de octubre, Windward destaca dos petroleros sancionados que estuvieron días a la deriva «directamente sobre corredores de cables regionales», ambos «sin ninguna razón comercial para detenerse» y sin carga a bordo. Uno de los corredores más visitados es el de 2Africa, un cable en construcción propiedad de un consorcio del que forma parte Meta.
Unos pocos hilos para regiones enteras
Según Ars Technica, por Ormuz pasan seis cables activos que unen Oriente Próximo con Europa, África y Asia, y hay otros dos con tramos en obras. La Guardia Revolucionaria habla de siete: «Siete cables importantes atraviesan el estrecho de Ormuz y sostienen el funcionamiento de internet a escala mundial y la transmisión de datos comerciales», dijo un portavoz el 20 de octubre. «Se lo recordamos al enemigo».
La dependencia es enorme. Irak, Kuwait, Baréin y Catar se conectan con el resto del mundo únicamente a través de cables que cruzan ese cuello de botella. Y no solo ellos: un tercio del tráfico de internet de la India que sale hacia el oeste pasa por el golfo Pérsico y Ormuz.
Es el recordatorio incómodo de cómo está hecha la red: lo que parece una nube etérea descansa sobre un puñado de cables en el fondo del mar, concentrados en pasos estrechos y difíciles de vigilar. No hace falta un gran despliegue militar para dañarlos, y repararlos depende de una flota muy limitada de barcos especializados.
Una guerra que ya ha hecho daño
Estados Unidos e Israel iniciaron en febrero de 2026 una guerra a gran escala contra Irán. Además de responder contra bases, barcos y aviones estadounidenses, Irán ha atacado el tráfico comercial en Ormuz, refinerías, infraestructura energética y aeropuertos de varios países del Golfo. También ha apuntado a la infraestructura de las grandes tecnológicas estadounidenses, con varios ataques con drones contra centros de datos de Amazon. En mayo, un portavoz de la Guardia Revolucionaria llegó a anunciar que Irán impondría «tasas a los cables de internet» de empresas estadounidenses y otros propietarios.
Las amenazas directas contra los cables llegaron después de que Donald Trump advirtiera repetidamente de nuevos bombardeos y dijera en la ONU, el 22 de septiembre, que podría «aniquilar» el país. Octubre ha sido el mes con más ataques a barcos desde el inicio de la guerra.
Parte del daño ya está hecho, sin necesidad de cortar nada: los barcos cableros no han podido entrar con seguridad en la zona, lo que obligó a pausar la ampliación de 2Africa. Las tecnológicas estadounidenses y los países del Golfo están acelerando rutas alternativas que esquiven Ormuz. Y el problema no es solo de esa región: Ars Technica recuerda que la infraestructura submarina está cada vez más expuesta a sabotajes y a la guerra híbrida, del mar Báltico al Pacífico.
Fuente: Ars Technica
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