Internet nos enseñó a creer en lo intangible. A confiar en algo que no tocamos, que simplemente “está ahí”. Pero a veces, basta un fallo, una caída o un silencio para recordarnos que detrás de toda promesa tecnológica sigue habiendo límites y decisiones humanas.
Cortocircuitamos el discurso tecnológico dominante para recuperar la soberanía de tu atención.