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Europa quiere un cable a Groenlandia sin EE. UU

La soberanía digital también se juega en el fondo del mar. Quien controla los cables decide por dónde viaja internet y con qué riesgos.

European Commission President Ursula von der Leyen (R), Greenland's Prime Minister Jens-Frederik Nielsen (L) and Denmark's Prime Minister Mette Frederiksen visit Qoornoq, an abandoned settlement on the island of Qaarusuup Nunaa, also called 'Bear Isl…
Imagen: Ritzau Scanpix/AFP via Getty Ima vía Ars Technica

La Unión Europea quiere tender el primer cable submarino de internet que conecte directamente Europa con Groenlandia. El proyecto, llamado Pan-Arctic Cable, podría prolongarse después hasta Canadá y, más adelante, enlazar con Japón y Corea del Sur. Lo llamativo es la ruta: no pasaría por Estados Unidos.

Según informa Ars Technica, la Comisión Europea presenta el cable como un proyecto emblemático en una comunicación conjunta publicada el 20 de octubre de 2026 sobre la nueva estrategia europea para el Ártico. El documento defiende «una conexión por cable submarino soberana, segura y resiliente que una Groenlandia directamente con la UE» y apunta que «socios afines como Canadá» podrían servir de trampolín para extender el cable hacia Asia.

Un cable con mucha política dentro

El contexto pesa. Según Ars Technica, el proyecto ha ganado apoyo oficial después de que los repetidos intentos de la Administración Trump de hacerse con Groenlandia se cerraran en septiembre de 2026 con un acuerdo de seguridad entre Estados Unidos, Groenlandia y Dinamarca. Ese acuerdo mantiene a Groenlandia como territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, pero amplía el acceso militar estadounidense. Mientras tanto, las relaciones entre Washington y sus aliados de Europa y Canadá se han ido tensando por las guerras comerciales y por la postura cada vez más prorrusa de Trump sobre Ucrania.

Hay otro motivo para buscar rutas nuevas hacia Asia: más del 90 % de las comunicaciones entre Europa y Asia pasan por cables tendidos en el mar Rojo, según datos de TeleGeography que cita el medio. Mantenerlos es cada vez más arriesgado desde que este año se reanudó la guerra abierta entre el Gobierno de Yemen y los hutíes, que han atacado con misiles y drones a buques comerciales en el estrecho de Bab el-Mandeb.

«Hace cinco años no habría parecido una propuesta especialmente atractiva desde el punto de vista comercial», explica a Ars Technica Elisabeth Braw, investigadora del Atlantic Council. «Pero que se esté planteando va muy en la línea de lo que está pasando y es un signo de nuestro tiempo».

Del negocio a la geopolítica

Según Braw, en décadas anteriores la geopolítica no influía prácticamente nada a la hora de decidir por dónde tender un cable. Ahora entran en juego las relaciones internacionales y el riesgo de espionaje o sabotaje. «Vamos a ver más cables que conecten países amigos», resume.

Los incidentes le dan la razón: buques comerciales vinculados a Rusia y China han cortado cables en el Báltico arrastrando sus anclas durante largos periodos, y en la primavera de 2026 fuerzas de la OTAN se enfrentaron a submarinos rusos que practicaban cómo inutilizar cables en aguas árticas cerca de Noruega, según Reuters. Para responder, la estrategia europea prevé un Arctic Cable Hub para «vigilar, proteger y apoyar la reparación» de cables en el Atlántico Norte y el Ártico, además de invertir en sensores que actúen como sistemas de alerta temprana.

Lo que queda por resolver

El proyecto nació en 2025 con un acuerdo entre empresas y centros de investigación europeos y un operador de telecomunicaciones groenlandés, según Submarine Cable Networks, y desde entonces recibe fondos del programa Connecting Europe Facility Digital. La Comisión cifra en 107 millones de euros lo invertido para mejorar la conectividad de Groenlandia, junto con la financiación del cable.

Llegar hasta Asia es otra historia. Haría falta, entre otras cosas, más rompehielos europeos para instalar y mantener el cable en aguas heladas. Y hay precedentes poco alentadores: Arctic Connect, que pretendía unir Europa y Asia por la costa ártica rusa, se paró en mayo de 2021. Mientras, la noruega Bulk Infrastructure busca socio canadiense para Leif Erikson, otro cable transatlántico directo entre Europa y Canadá.

Fuente: Ars Technica

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